La teoría crítica, es crítica, precisamente con el positivismo, heredero del empirismo, el cual impregna todos los estudios de Sociología y Política, áreas donde la cualificación de las categorías viene dada por su lugar en la opinión pública, y por tanto, deviene de la concepción que valora dicha opinión como la fuente de la verdad. Esa sobrevaloración del conocimiento popular, tiene connotaciones más profundas procedentes de la crítica a los límites del conocimiento. Husserl sobre algunos errores fundamentales del empirismo (Husserl, Edumnd: Investigaciones Lógicas, Revista de Occidente. Madrid. 1976) «El empirismo extremo, como teoría del conocimiento, no es menos absurdo que el escepticismo extremo. Anula la posibilidad de una justificación racional del conocimiento mediato; y por ende anula su propia posibilidad como teoría científicamente fundada.«. De ese modo, también Horkheimer nos advierte que el principio de mayoría al adoptar la forma de juicios generales sobre todo y todas las cosas, tal como entran en funcionamiento mediante toda clase de votaciones y de técnicas modernas de comunicación, se ha convertido en un poder soberano ante el cual el pensamiento debe inclinarse .El positivismo es tecnocracia filosófica. Para el positivismo, si se quiere ingresar como miembro en los gremios de la sociedad, es condición previa profesar una fe exclusiva en la matemática.
Profesor de Sociología de la Educación. Dr. en Ciencias Políticas (Relaciones Internacionales y Estudios Africanos). Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.
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